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martes, 15 de julio de 2025

El baño

Érase una vez, en un pueblo sin nombre, un joven que corría entre los callejones que se hacían entre las casas. Se le miraba alterado, los ojos saltones, pequeños pujidos salían de su boca y la velocidad con la que corría, lo hacían descuidado y torpe. Por más aterrado que se viese, nunca volteó hacia atrás. Nada lo perseguía, salvo aquellas ansias horribles que brotan en la piel cuándo el cuerpo intenta desechar aquellas deliciosas comidas. Varios esponjosos panecillos y algo de café con leche buscaban salir de su cuerpo por la vía acostumbrada pero la presión era tanta que sentía fuertes cólicos y ese horrible hormigueo que ocurre en la vejiga. Necesitaba evacuar. 

Ningún lugar público abierto. Sentía que la marmota tenía ganas de ver su sombra, asomando ligeramente su cabeza fuera de su escondite. Usó toda su voluntad para aguantar. Aperladas gotas de sudor corrían ya por su rostro cuándo por fin divisó a unos cuántos pasos, una taberna abierta. 

Corrió veloz a la entrada y soltó un grito al apenas cruzar el marco de la puerta. 

- ¿¡Dónde está el baño?! - Detrás de la barra un señor de piel canela, y orejas perrunas limpiaba con sus delgadas manos un vaso de cristal. 

- Primera puerta a tu izquierda... pero ¿Ya sabes cómo funciona? también no es que esté tan limpio que digamos. - ¡Era absurdo! Claro que sabía usar un baño. No era su culpa que el pueblo esté lleno de tantos animales que quizás algunos tenían problemas en usar un inodoro, pero él era un humano, un ser obviamente más civilizado y superior. Sin dar las gracias, el joven se lanzó a la puerta mencionada. 

-¿Vas a dejar que entre al baño así? Creo que no estás siendo responsable- Sentado en la barra un oni de piel color cartón y cabellos verdosos veía la escena. 

- Ciertas cosas se aprenden mejor a golpes... ¿Qué crees que le pase?- Contestó el barista. 

- Sólo se que si muere... no pienso ayudar a cargar el cuerpo... - El oni claramente molestó dio un trago a la botella de ron que tenía delante. 

- Con suerte tenga hambre... y no sea necesario... -

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Dentro del baño el ambiente era muy diferente a lo esperado. La taberna por fuera, y en su parte principal, parecía estar construida con madera, pero el baño claramente tenía tanto en paredes y pisos azulejos que podrían haber sido muy bonitos y vistosos, si no fuera por la suciedad, manchas de fango, papeles sucios y cabello suelto que "adornaban" horriblemente sus superficies. No había al menos un sólo grafiti pero el aroma fuerte a almizcle, gases y humedad era horrible. El joven asqueado miró el manchado espejo que apenas reflejaba su imagen y luego volteó a ver los cubículos desocupados. Los primeros dos lo estaban.... pero el perturbador agujero chamuscado entre ellos denotaba que había clientes que no lo usaban especialmente para hacer sus necesidades. Al menos no las que él tenía en ese momento. 

El tercer cubículo estaba cerrado. Supuso que alguien lo estaría utilizando pero un vistazo en la parte de abajo lo hizo ver un charco de agua junto con un viscoso liquido rojizo... Bueno... no es que fuera un lugar elegante... seguro alguien sólo se limpio la sangre de una pelea de bar y obviamente el perro de la barra se negó a limpiarlo... estaba seguro de eso después de ver el cuarto cubículo. 

Una inmundicia de escusado que parecía tapado desde hace tiempo. Tenía un olor terrible a la par de grumos que el joven no quiso pensar que podrían haber sido antes. Lo único seguro es que no quería hacer nada ahí. Por fin llegó al último cubículo. 

El último escusado era el más extraño... no parecía limpio... pero comparado a los otros, este parecía uno usable. Había algunas manchas de moho en las paredes y varios charcos de agua en el piso pero el retrete se veía perfectamente. Tomó con urgencia un poco de papel de baño y con prisa limpio el asiento, intentando limpiar cualquier exceso de humedad que se veía. No notó una pequeña burbuja que salió del agua. 

Sin pensarlo más se abrió el botón del pantalón y desabrochó su cinturón. Con todo y ropa interior tiró hacia abajo y se sentó en el frío asiento de baño. Al fin comenzó a hacer sus necesidades. Aliviado soltó un suspiro, el cuál no duró mucho cuándo sintió algo pegajoso acariciando su parte trasera. 

Una serie de gritos de horror retumbaron entre las paredes de azulejo que en algún momento fue azul. Los gritos venían en compañía del sonido de agua alborotada. Hubo lucha, hubieron pedidos de auxilio, y sonidos de succión para después volver a pasar a la calma... pequeñas goteras se escuchaban en la calma del baño. 

El hombre perro asomó su cabeza por la puerta. 

-Ugh... sigue oliendo a ....- movió su nariz incómodo. -¿Todo bien?- sus ojos pasaron rápidamente por el baño. Todo parecía tranquilo. -En efecto. Una vez más, no tendremos que limpiar nada. 



lunes, 22 de enero de 2024

El pueblo sin nombre

 Eh... ¿No te han contado? 

Una historia secreta pero susurros a voces. Es irreal claro, pero tanto lo mencionan que algo ha de tener de verdad. El rumor habla sobre que en ocasiones entre el medio día y la media noche, una persona que cargue en su interior una preocupación, estrés o un problema, doblará sin darse cuenta en una esquina, y en un parpadeo ya no reconocerá en absoluto dónde está. Si voltea atrás sólo verá un bosque sin rumbo pero si continúa verá una senda rodeada de árboles llenos de flores moradas. Las jacarandas continúan hasta un claro enorme que comienza a subir por una colina. Acobijadas por la elevación se divisa unas cuántas casas de distintas formas y tamaños. El pequeño pueblo parece un sitio medieval levantado con madera y piedra... con algunas construcciones de metal que se ven fuera de lugar. 

No te asustes sin embargo, que cada una de las casas alberga criaturas humanoides pero con claros rasgos animales. Todas son amables y seguro te intentarán hacer sentir mejor con alcohol, medicinas, pasteles, tesoros, arte, aventuras, té e invenciones. No te sientas tan cómodo sin embargo, que sólo tienes hasta media noche para salir de ese lugar. Al tocar la media noche todo desaparece en una misteriosa niebla y quedarás posiblemente perdido en el bosque. La única manera de salir de ahí es por alguno de los portales que cada uno de los animales custodia. ¿Cómo te dejarán pasar? cada uno tiene su manera: sonrisas, historias, quizás sólo un gesto amable pero eso te tocará a ti descubrirlo. 

El lugar es un murmullo, y tan secreto que pese a que pudiese tenerlo... sigue llamándose... el pueblo sin nombre. 




viernes, 9 de diciembre de 2022

Érase una vez...

 A un zorro le toma 100 años poder tomar una forma humana. Yo soy un perro que nunca pensé en eso así que tardé 1000. Enamorado de mi dueño, un vampiro metrosexual comodíno y hedonista, pasé muchas noches suspirando y viendo pasar la vida de muchos seres.

Embelesado con la vida humana y con el corazón roto, viendo a mi amo coquetear con cualquier hermosa dama que se le pusiera enfrente, no vi nunca llegar a la muerte. Seguí viviendo hasta un día darme cuenta que me podía dar pulgares opuestos.

Creí por un momento que con este cuerpo podría ser amado y entregué todo mi ser, sin saber que el rechazo puede partir más un corazón y un cambio puede alejar aún más al ser amado. Mi dueño me abandonó... Sin reconocer cuánto lo amé o quien era

300 años pasaron, me abandoné al alcohol y los placeres. Caí en el amor otro par de veces pero con el corazón hecho pedazos y la imagen viva del primer amor, nunca pude ser lo que esas criaturas necesitaban. El tiempo sin embargo no pasa en vano...

Conocí tantas personas, tanta gente agradable, tantos lugares preciosos, tantos platillos deliciosos, tantos aromas exquisitos...la experiencia me dio la oportunidad de darme cuenta que volvía a sentir amor por todo lo bueno alrededor.

Un día un viajero misterioso de cabellos oscuros me narró su vida. Mientras narraba, sentí esa emoción hormiguear mis dedos, un brebaje comenzó a salir del aire. Mi amor transformaba su historia en lo que parecía un licor... Su sabor era único, su belleza y aroma incomparables.

"Necesito"... Me dije... Compartir estas delicias con el mundo y ver qué tantas más puedo hacer. Mi cola se movía animada. ¿Qué tantos sabores podré probar? ¿Qué tantas historias podré contar? ¿Qué tanta gente podré querer? Y eso es algo que aún estoy por descubrir...



Una de esas noches...

 Érase una vez un perro fascinado por la palidez de su piel cómo un brillo de la luna, del embriagante vino tinto que escurría de su boca cuando mordía a alguien, del complejo laberinto de su sonrisa que sólo escondía sensualidad y crueldad, de ese último aliento...

Oh esperan un final? Esa historia aún se está escribiendo ~













El Misterio del Mesero Parte 1

Érase una vez, en una taberna pérdida en un bosque, un apuesto horror cósmico bebía de un vaso de whiskey en la barra de madera. Un hombre de cabello largo recogido en una cola de caballo limpiaba frente a él un vaso de vidrio.
El tabernero movió incómodo sus orejas caninas por una mosca que no paraba de molestar.  
- Creo que mataré a tu mesero - Soltó con tono grave el horror de cabellos rojos.  
- Sabes que no estoy muy de acuerdo con la violencia dentro de la taberna –
El hombre perro se acomodó los anteojos sin dejar de ponerle atención al vaso que traía en manos.  
- Es necesario, ha sido continuamente grosero conmigo –
- Bueno... para serte sincero... quizás me hagas un favor... al menos comprobaría una teoría -  
-¿Qué dices? -
- Creo que cómo los demás no te has fijado... pero no sé de dónde salió. Cada tarde que abro la taberna es el primero que entra y de inmediato se pone a limpiar y atender a la gente. Se ve que lo hace de mala gana, como si estuviera realmente obligado a hacer el trabajo...
y aunque sea a regañadientes, pero sigue haciendo lo que le pido, mientras tenga que ver con labores dentro del bar. Le he pedido bailar y cantar, por ejemplo, y eso me lo ha negado diciendo que no está dentro de sus responsabilidades. No sólo es eso...
el otro día rompió un vaso y se lastimó una mano... Al día siguiente no tenía ni una sola cicatriz. También desde ahí me di cuenta... ¿siempre se ha visto así?
- ¿Así cómo?
- Ese color de piel, ese color de cabello, ese largo de cabello, ese género...  
- Si... ¿No?
- Un día mencioné que tu cabello y el de él eran iguales... 
- Se lo habrá pintado...  
- Un día lo comparé con la piel de Tsu 
- Quizás no salía mucho al sol...  
-¡Un día le coqueteaste! 
- Bueno ese día no era hombre... ¡Tienes razón! No puede haber otra respuesta...
Este no es el mismo mesero... ¿o sí? 
No es que quiera lastimarle... pero si le matas... me pregunto... ¿de todas maneras vendría el día de mañana? 
El pelirrojo terminó su trago, pagó y se fue silenciosamente.
El de lentes volvió a su vaso... quizás hay cosas que no se deben cuestionar. El mesero recogió el vaso de Whiskey y con una expresión de molestia entró a la cocina. 




El baño

Érase una vez, en un pueblo sin nombre, un joven que corría entre los callejones que se hacían entre las casas. Se le miraba alterado, los o...